Barrio Fresnillo, Estaca Fresnillo México
Por encima de todo, Dios desea ayudarnos en esta vida y bendecirnos con la vida eterna en la venidera. Él envía a Su Espíritu para ofrecernos esa ayuda, pero las Escrituras dicen que Su Espíritu no puede estar con nosotros si no estamos limpios. A pesar de lo mucho que nos esforcemos por llevar una buena vida, todos cometemos pecados que nos separan de Dios.
Esta separación causada por el pecado se denomina muerte espiritual. Sentimos una profunda soledad cuando nos separamos de Dios, nuestro Padre Celestial.
¿Cómo podemos superar la muerte espiritual y tener siempre el Espíritu de Dios con nosotros si somos imperfectos?
Dios proveyó un Salvador
Nuestro Padre Celestial sabía antes de enviarnos a la tierra que íbamos a pecar, y también sabía que íbamos a necesitar un Salvador que nos ofreciera una manera de superar nuestros pecados. Él escogió a Su Hijo, Jesucristo, y lo envió a la tierra para sacrificar Su vida en pago por el precio de nuestros pecados.
Si creemos en Jesucristo, obedecemos Sus enseñanzas y nos arrepentimos cuando pecamos, Su Expiación, o sacrificio, puede limpiarnos de nuestros pecados y hacernos dignos de regresar a la presencia de Dios. El sacrificio y la resurrección de Cristo también nos permiten vencer la muerte física. Cada uno de nosotros resucitará tal y como Cristo resucitó, y vivirá para siempre con un cuerpo perfecto después de dejar esta vida.
Si creemos en Jesucristo, obedecemos Sus enseñanzas y nos arrepentimos cuando pecamos, Su Expiación, o sacrificio, puede limpiarnos de nuestros pecados y hacernos dignos de regresar a la presencia de Dios. El sacrificio y la resurrección de Cristo también nos permiten vencer la muerte física. Cada uno de nosotros resucitará tal y como Cristo resucitó, y vivirá para siempre con un cuerpo perfecto después de dejar esta vida.
Tenemos que hacer nuestra parte
Cada uno de nosotros resucitará y vencerá la muerte física sin importar qué haya hecho en esta vida. Pero tenemos que hacer nuestra parte para superar la muerte espiritual.
A fin de que nuestros pecados nos sean perdonados, necesitamos arrepentirnos e incrementar nuestra fe en Jesucristo durante la vida. No nos salvaremos por el simple hecho de habernos bautizado o de decir que creemos en Jesucristo. Hay que trabajar, si bien las obras que hagamos no sólo nos preparan para el cielo, sino que también nos bendicen en esta vida.
Nuestras familias serán más felices, nos llevaremos mejor con los demás y sentiremos más paz en los momentos difíciles si vivimos de acuerdo con las enseñanzas de Jesucristo.
Él es nuestro amigo
El evangelio de Jesucristo nos brinda esperanza. Por medio de Él, y sólo por medio de Él, podemos tener todo lo que nuestro Padre Celestial desea darnos. Él es nuestro Salvador y nuestro amigo; es nuestro maestro y ejemplo perfecto. Cuando más cerca estemos de Jesucristo, seremos más capaces de encarar los problemas de la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario